Al vaciar una oficina aparece siempre la misma duda con la tecnología: ¿qué hacemos con los ordenadores, los monitores, las impresoras y, sobre todo, los servidores? No se pueden tirar sin más —son residuos electrónicos regulados— y, además, guardan datos que hay que proteger. Gestionarlos bien es una parte importante de un vaciado de oficina hecho con criterio.
La respuesta corta es doble: los equipos se tratan como RAEE con un gestor autorizado, y los datos que contienen se borran de forma segura o se destruyen físicamente. Vamos a ver qué implica cada cosa y por qué no conviene improvisar.
Qué son los RAEE y por qué importan
RAEE son las siglas de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos. Ordenadores, portátiles, monitores, impresoras multifunción, SAI, teléfonos, routers y cableado entran en esta categoría, que tiene una normativa específica de recogida y tratamiento para recuperar materiales y evitar contaminación.
Entregar estos equipos a un gestor autorizado no es opcional: es la forma legal de deshacerse de ellos, con la trazabilidad que lo acredita.
El borrado seguro de los datos
Antes de que un equipo salga de la oficina, sus datos deben desaparecer de forma irreversible. Un simple borrado o formateo deja la información recuperable con herramientas básicas. El borrado seguro sobrescribe los datos siguiendo estándares reconocidos, dejando el disco reutilizable pero limpio.
Es la opción idónea cuando el equipo tiene valor y puede reutilizarse o donarse tras el borrado.
Cuándo destruir físicamente el disco
Cuando la información es especialmente sensible o el equipo no tiene ya valor, lo más seguro es destruir físicamente el disco duro. Así no hay forma de recuperar nada, y se acredita con certificado.
Te asesoramos sobre qué equipos conviene borrar y reutilizar y cuáles destruir, según la sensibilidad de los datos y el estado del hardware.
Servidores y electrónica de red: un caso aparte
Los servidores, las cabinas de almacenamiento y la electrónica de red concentran los datos más críticos de la empresa. Su desmontaje requiere cuidado —racks, SAI, cableado estructurado— y su tratamiento de datos, el máximo rigor.
Los desconectamos y retiramos de forma ordenada, y aplicamos el borrado o la destrucción con certificado antes de gestionarlos como RAEE.
La oportunidad de la reutilización
No todo el equipamiento es chatarra. Muchos equipos en buen estado pueden reutilizarse o donarse a entidades sociales tras un borrado seguro, alargando su vida útil. Es una forma de economía circular que evita residuo y genera impacto positivo.
Valoramos qué material tiene salida y lo canalizamos hacia la reutilización siempre que los datos queden garantizados.
La trazabilidad y los certificados
Todo el proceso queda documentado: certificado de borrado o destrucción de los datos y documentación de entrega de los RAEE al gestor autorizado. Esa trazabilidad es la prueba de que la empresa hizo las cosas bien, tanto en protección de datos como en gestión de residuos.
La entregamos junto con el resto de documentación del vaciado.
Cómo se combina con el resto del vaciado
La gestión de los equipos no va suelta: se coordina con la retirada de mobiliario y la destrucción de la documentación en papel en un mismo servicio. Un solo equipo se encarga de todo, en el orden correcto y con un único interlocutor.
Eso simplifica la logística y evita que la empresa tenga que coordinar a varios proveedores a la vez.
La normativa de residuos electrónicos
Los RAEE están sujetos a una normativa que obliga a canalizarlos a través de gestores autorizados y sistemas de recogida específicos. No es legal tirarlos con el resto de residuos ni abandonarlos en el local, y la empresa que los genera sigue siendo responsable de su correcta gestión hasta el final.
Cumplir esa normativa protege a la empresa y garantiza que los materiales se recuperan en lugar de contaminar.
Qué materiales se recuperan
De un equipo informático se recuperan metales, plásticos y componentes que vuelven al ciclo productivo. Un tratamiento correcto de los RAEE evita que sustancias potencialmente contaminantes acaben en el medio y aprovecha materias primas cada vez más valiosas.
Es la razón de fondo por la que estos residuos tienen su propio circuito de gestión, distinto del de un residuo común.
Inventario de equipos antes del vaciado
Antes de retirar nada conviene inventariar los equipos: cuáles guardan datos, cuáles pueden reutilizarse y cuáles son ya chatarra electrónica. Ese inventario ordena el proceso y facilita los certificados posteriores de borrado y destrucción.
Te ayudamos a hacerlo, de modo que cada equipo siga la vía que le corresponde sin improvisar el día del vaciado.
Equipos y datos protegidos en toda el área metropolitana
Gestionamos los RAEE y los datos de las oficinas de Barcelona y de los 8 municipios del área metropolitana donde trabajamos, con el mismo rigor en una startup del 22@ que en una sede corporativa de Sant Cugat o El Prat.
Si vas a vaciar una oficina y quieres que los equipos y los datos se gestionen como toca, escríbenos y te damos un presupuesto cerrado con todo incluido.